El guardaespaldas del asesino. Gran química entre Jackson y Reynolds.

Hitman’s Bodyguard, traducida para Latinoamérica como Duro de cuidar, es un largometraje de acción y comedia que reúne a dos pesos pesados de ambos géneros: Samuel L. Jackson y Ryan Reynolds. Jackson es un veterano de la actuación, consentido tanto por el cine de espíritu independiente como el de grandes producciones, con enormes presupuestos y reventadores de taquilla. Hizo papeles pequeños en filmes de alto valor comercial y artístico como Goodfellas (‘90), Patriot Games (‘92) o Jurassic Park (‘93); pero fue con Pulp Fiction (‘94) bajo la dirección de Tarantino, que se catapultó a la fama, volviéndose un habitual en las películas de este director. Participó en las tres precuelas de Star Wars, coqueteó con el el blaxplotaition cuando encarnó al héroe afroamericano Shaft en su remake del año 2000 y se unió al universo de Marvel interpretando a Nick Fury, jefe de S.H.I.E.L.D.




Por otro lado, Ryan Reynolds inició su carrera en la televisión, usando su apariencia física como principal arma para agenciarse papeles. El estrellato en la pequeña pantalla le llegó con la comedia Two Guys and a Girl (98-2001), pero su ingreso al cine vendría con Blade: Trinity (‘04) y el inesperado éxito de The Amytiville Horror (‘05) le puso en el radar de los principales directores del cine norteamericano. En 2010 hizo un excelente papel en Buried, interpretando el rol de un hombre encerrado en un ataúd con solo un encendedor, un teléfono y 90 minutos de oxígeno.

Ese mismo año la revista People le votó el hombre más sexy del mundo y en el 2011 tuvo un desafortunado ingreso al mundo de los súper héroes con Green Lantern. En el año 2016, su nombre se hizo mundial cuando asaltó las salas con su irreverente y ultraviolento anti héroe Deadpool, papel que ya había hecho en X-Men Orígenes: Wolverine.

Estas dos rutilantes estrellas se reúnen en Duro de cuidar, film en donde Reynolds es un agente de seguridad de alto nivel, protector de figuras muy importantes en el mundo, al que se le comisiona cuidar a un asesino profesional y que, para más inri, le ha intentado matar en el pasado.

La química de los actores es innegable y a pesar de que la película se mueve entre los clichés usuales de este género cinematográfico, el film sale avante gracias en gran medida al buen entendimiento de los protagonistas. A este tándem de oro lo completa la recién llegada al medio siglo de vida Salma Hayek, a la que, literalmente, pareciera que no le pasaran los años. En el papel de villano está otro gran actor al que ser el malo no se le ve impostado. Hablamos por supuesto de Gary Oldman, que cierra un gran reparto que funciona adecuadamente. Risas y acción a granel, Duro de cuidar es una comedia de usar y tirar, pero no por ello menos divertida.

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  • Andres Vargas

    Historiador profesional, educador, obsesionado por el cine y la literatura. No hay nada más hermoso que un film con trasfondo histórico y que esté basado en una obra literaria.

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