Dunkerke: clase magistral de cómo hacer cine.

“lucharemos en las playas…
lucharemos en las pistas de aterrizaje…
lucharemos en los campos y en las calles…
lucharemos en las montañas…
nunca nos rendiremos..”
Winston Churchill.
La guerra, la más antigua de las manifestaciones grupales del hombre, ha sido una temática recurrente en la Historia de la cinematografía universal. Largometrajes con temática de conflictos bélicos han existido desde que el cine es cine. No en vano el lenguaje cinematográfico que hoy conocemos se consolida con una película bélica, “El Nacimiento de una Nación”. Y si bien se ha intentado con gran profusión en numerosos filmes, la verdad es que pocas veces el cine ha sabido retratar, con precisión y contundencia, la estúpida insensatez de la guerra, con su carga de heroísmo, cobardía, egoísmo, desesperación y lo que conlleva esa ancestral y perfeccionada actividad que es matarse entre semejantes. Es difícil representar con imágenes la sensación de temor, el miedo que atenaza, la muerte que acecha al minuto siguiente. Matar o ser matado, la supervivencia en su máxima expresión.

Dunkerke, el film que hoy nos ocupa, es una producción cinematográfica que se entronca con el género bélico y que cuenta cómo en mayo de 1940, más de 400,000 soldados ingleses se vieron sitiados, sobrepasados tácticamente por la temible maquinaria de guerra alemana, -la Wehrmacht-. Arrinconada entre el feroz enemigo nazi al frente y el mar a las espaldas, la destrucción de la fuerza expedicionaria inglesa estaba cantada. Pero repentinamente, y sin que nadie esperase tal evento, cuando la orgullosa marina imperial inglesa reservaba los navíos de guerra para la esperada invasión de Hitler, condenando de paso a aquellos jóvenes del imperio a la muerte o al cautiverio, cientos de embarcaciones civiles inglesas, en una demostración de altruismo que sobrecoge, atravesaron el canal de la Mancha, sin temor a los bombarderos, cazas y submarinos de la marina alemana, para rescatar a esos chicos.

Esta producción de Nolan es la experiencia filmada de esos jóvenes, que enfrentaron circunstancias excepcionales, en un momento crucial de la Historia de la Humanidad, apenas empezando a vivir, eventos tan catastróficos como ese convirtieron su mirada en algo carente de toda luz, de toda vida, el impacto de la guerra los marcó para siempre, tatuó su vida, y hasta el final de sus días revivieron noche tras noche el rostro de sus camaradas caídos, la culpa del sobreviviente les atormentó hasta el final. Dunkerke es también un compendio de escenas memorables, rayanas con la perfección, que se ensamblan con una gran musicalización que pone al espectador en tensión en no pocos momentos del film. Las actuaciones, sin ser antológicas, son óptimas y resumen el estado de shock permanente al que se ve expuesto un soldado en el campo de batalla. Dunkerke no reinventa el cine, pero es un clásico instantáneo.

El que se ocupa de escribir estas líneas, cierta relación tiene con el estudio de la Historia, especialmente con lo que a acontecimientos de la segunda guerra mundial se refiere; por lo tanto, no creemos equivocarnos cuando declaramos que Dunkerke es uno de esos escasos momentos que tiene el cine en los cuales se juntan la ambientación rigurosa y, casi al milímetro, de un acontecimiento histórico, la angustia y el horrible marasmo desesperanzado que provoca una situación de combate en punto muerto, con la magia cautivadora y electrizante de un buen largometraje. La película tiene un montaje que no podemos calificar menos que de impecable, y en su típico estilo convergente, que no le da nada servido y listo para masticar al asistente de la sala, Christopher Nolan demuestra una vez más, y no se cansa de hacerlo, que es en estos momentos la autoridad indiscutible en lo que a dirigir películas se refiere.

Siendo ésta su primera incursión en el cine bélico, queda bastante claro que nada le queda grande a este genial director inglés. Si usted espectador, tiene en su mente la intención de ver en Dunkerke un bodrio mentiroso, semi gore y lleno de muertos como Corazones de Acero (2014) o un panegírico propagandístico de la superioridad moral estadounidense como Hasta el último hombre (2016), entonces Dunkerke no es su película. Si su intención es ver un producto cinematográfico que homenajee con respeto la Historia y a aquellos que se dejaron la piel, la tranquilidad mental y hasta la vida, para impedir que el mundo cayera en la oscuridad de un Reich de mil años, entonces disfrutará a placer de este maravilloso film.


  • Andres Vargas

    Historiador profesional, educador, obsesionado por el cine y la literatura. No hay nada más hermoso que un film con trasfondo histórico y que esté basado en una obra literaria.

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